La salud de las encías y los dientes empieza en casa, con una rutina sencilla y sostenida. No hace falta complicarse: lo que importa es hacerlo bien todos los días.
Lo esencial: cepillado al menos dos veces al día
El cepillado al despertarse y antes de dormir es la base. Sin embargo, es recomendable cepillarse luego de cada comida. La técnica importa más que la fuerza:
- Cepillo de cerdas suaves. Las cerdas duras pueden lastimar las encías y desgastar el esmalte. No limpian mejor — al contrario.
- Movimientos de la encía al diente, comenzando en un ángulo de 45 grados respecto a la encía. El objetivo es limpiar la zona donde el diente se une a la encía, que es donde se acumula la placa bacteriana.
- Dos minutos como mínimo en cada sesión.
El cepillo eléctrico es una opción para quienes tienen dificultad con la técnica manual.
El cepillado no alcanza: la higiene interdental
Entre diente y diente hay zonas que el cepillo no logra alcanzar. Si no se limpian, la placa se acumula y eso genera inflamación gingival.
Es recomendable el uso de hilo dental y cepillos interdentales cuando los espacios entre los dientes lo permiten. Sería importante que consultes con tu odontólogo cuál es la herramienta de higiene interdental más apropiada para vos.
La consulta periódica
Aunque la higiene en casa sea impecable, hay zonas que solo se limpian bien con instrumental profesional. Se recomienda una limpieza profesional como mínimo dos veces al año, según cada caso. Esto mantiene el sistema sano y permite detectar problemas en etapas tempranas, cuando son simples de resolver.
¿Notás que te sangran las encías al cepillarte, sentís sensibilidad, o pasó más de un año de tu última limpieza? Es un buen momento para coordinar una consulta.